Inmersa en el olor del café y la comida colombiana, rodeada de coloridos murales de fincas cafetaleras de su país natal, Johanna Lozano, fundadora de Café Canasto, dijo que su mayor pasión es apoyar a los recolectores de café en Colombia.

“El canasto es la canasta que usan los recolectores de café para recoger el café”, explicó.

“Mi pasión es apoyar a los recolectores de café y a los dueños de las fincas, ellos son los que hacen el trabajo más duro. Mi pasión son los cultivos, las fincas, las fincas de café porque allí crecí”.

Originaria de Colombia, Lozano creció en “Finca El Encanto”, una finca de café propiedad de sus padres. En este sentido, dijo que crecer allí la hizo estar muy interesada en todo el proceso por el que pasa el café.

“Obviamente era muy pequeña y no tomaba café, pero recuerdo a mi papá tomando su café y siempre pensé que era increíble”, dijo recordando su infancia.

“Él estaba tostando su propio café, procesándolo y cultivándolo. Mis hermanos y yo ayudábamos a recoger los granos de café, pasé por todo el proceso. Simplemente estar allí y saber que es un trabajo tan difícil y por eso quería honrar a los productores de café con ese nombre”.

Café Canasto comenzó primero como un negocio de importación, pero eventualmente se convirtió en catering y ahora, este año, solo cuatro días antes de que la pandemia obligara a los negocios a cerrar en Brownsville, en solo una cafetería.

“Nos contrataron para hacer catering para tres bodas”, manifestó hablando de hace dos años cuando comenzó Café Canasto. “No estaba en mi mente hacer catering. Pero estábamos ocupados todas las semanas, y comenzó a ser realmente bueno y pospuse la apertura de la cafetería para que pudiéramos tener más exposición. Dedicamos el tiempo a hacer catering y distribuir granos de café. Distribuimos el café ahora a diferentes partes de los EEUU y el Reino Unido, incluyendo Londres”.

Lozano dijo que a pesar de que los negocios tuvieron que cerrar debido a la pandemia, tuvo la suerte de poder permanecer abierta porque la cafetería tiene un servicio de autoservicio. Al respecto, agregó que siempre tuvo ese objetivo para Café Canasto, donde habría un autoservicio disponible.

“Nunca hemos estado completamente cerrados porque tenemos el auoservicio”, afirmó. “Simplemente tenía eso en mente, y le agradezco a Dios por eso, pero quería un lugar con un autoservicio y el autoservicio es lo que nos salvó”

Al principio, Lozano creó la carta de café, la cual fue un gran desafío porque solo bebe café negro. Posteriormente, viajó de regreso a Colombia donde se sumergió en clases de cocina con sus tías, padres y familia para que pudieran enseñarle todas las recetas auténticas de las arepas y empanadas.

Lozano dijo que hay momentos en los que tiene ganas de darse por vencida y cerrar la cafetería, pero luego recuerda a todas las personas a las que ayuda la tienda.

nreyna@brownsvilleherald.com