¡A tu salud!

No es difícil disfrutar del banquete del día de Acción de Gracias y el recalentado del día siguiente si tú tienes control sobre la cantidad y la variedad de lo que comes, sin embargo aunque aquí en el Valle de Texas la diabetes es muy común, son pocos los enfermos que aceptan su enfermedad y toman control de su dieta.

Primero porque no todos saben que la padecen, y aun cuando ya han tendido un diagnóstico, son pocos los que se aplican a llevar un verdadero control sobre su enfermedad.

La dinámica familiar puede que empeore las cosas, ya que algunos familiares tienden a ser sobre protectores, sobre todo las madres, y cuando se descubre la diabetes en un familiar, a cada bocado que el enfermo se quiere llevar a la boca, le recuerdan lo que es apropiado y lo que contraviene la dieta de un diabético, aun cuando se les explique que solo probarán de aquel postre una cucharada, y que han observado su dieta durante al día, que todo esta bien con su nivel de glucosa en la sangre, etc., no hay manera de que le dejen tranquilo.
En el otro extremo están los familiares que toman a la ligera la enfermedad y que insisten en que se tome otra cerveza, que pruebe las botanas y los pasteles, al fin que se ve muy bien, ¿qué puede pasar “por un tantito que comas de más”?. No tienen idea de lo importante que es controlar el consumo de alimentos para un diabético.

Estas situaciones pueden darle un dolor de cabeza a cualquiera, y hacen que el enfermo prefiera no asistir a los banquetes familiares por temor a enfrentar los comentarios de sus familiares cada vez que se lleva algo a la boca.

Hay que estar preparado para enfrentar estas situaciones, explicando a la familia que el control de tu dieta la llevas tu, como enfermo, con la guía de un dietista, que te ha explicado que comer, cuando hacerlo, y las medidas de los alimentos adecuados para ti.

Informar a la familia y amistades cercanas acerca de cómo manejas tu diabetes, puede ser cansado, pero es importante si queremos tener su apoyo y tener una larga vida, con una enfermedad que no es curable, pero es cien por ciento manejable.

Por ahora les recuerdo todos que deben tomar las riendas de su salud, usar todo el tiempo su cubre bocas y tomar la distancia pertinente en todo momento al interactuar con los demás, toda precaución es poca si queremos brindar estas próximas navidades y fiestas de fin de año. Brindemos responsablemente ¡a tu salud!

¡Vive un día a la vez!… ignite the moment! …y recuerda que Dios te ama y yo también.

 

Mons. Juan Nicolau Mesquida, PhD. STL

Es psicoterapeuta familiar y consejero profesional