México y EEUU pactan pago de deuda con reservas agua potable

El gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció este jueves que México cumplirá con sus obligaciones de entregar un millón 750 mil acres-pies de agua durante cinco años, de acuerdo a un tratado firmado en 1944, y que ha sido motivo de conflicto recientemente.

El ciclo actual comenzó el 25 de octubre de 2015 y finalizará el 24 de octubre de 2020.

En un comunicado, Abbott señaló que las entregas de agua bajo el Tratado de Agua de 1944 son vitales para el riego de cultivos, el suministro de agua a los municipios y la realización de operaciones mineras e industriales a lo largo del Río Bravo en Texas.

A principios de este año, el gobernador Abbott envió una carta instando al secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, a garantizar el cumplimiento de estas obligaciones del tratado.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó en conferencia por la mañana que México y Estados Unidos firmaron un acuerdo para cumplir con el pago de las deudas de agua pendientes por la parte mexicana mediante el uso de reservas de agua potable pero con el compromiso de Washington de proporcionar agua a México como “apoyo humanitario” es caso de emergencia o sequía.

“En esencia se evitó una sanción, un conflicto y se llegó a un acuerdo, un buen entendimiento”, dijo el mandatario tras agradecer por su comprensión al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Mike Pompeo. Además, subrayó que está garantizado el abastecimiento de agua en las 13 ciudades mexicanas de la frontera.

López Obrador reconoció que México tuvo dificultades para cumplir con el acuerdo con Estados Unidos que data de 1944 y gracias al cual recibe cuatro veces más agua de la que aporta a Estados Unidos de las cuencas comunes.

Los mexicanos tienen condiciones de pago flexibles por ese intercambio de agua de hasta 10 años, pero este año la situación se tenso porque, además de pagar lo que correspondía, el gobierno tenía pendiente transferir 324 millones de metros cúbicos de 2015 que ya no podían aplazarse más.

En septiembre cientos de agricultores mexicanos molestos por la pérdida de agua que dicen necesitar para sus cultivos tomaron una presa en el estado norteño de Chihuahua y se enfrentaron con la Guardia Nacional. Una mujer murió, según los militares por accidente. El objetivo de las manifestaciones era impedir los traslados que benefician a los agricultores y pueblos de Texas a lo largo del río Bravo -conocido en Estados Unidos como río Grande-.

Pero el conflicto degeneró en una cuestión política. El presidente López Obrador denunció que las autoridades de Chihuahua -estado gobernado por la oposición- estaban utilizando el tema del agua con intereses políticos y éstas acusaron al gobierno federal de no atender a sus agricultores por complacer a Trump.

El jueves el mandatario explicó que para poder cumplir con lo pactado se tuvo que recurrir “a disponer de agua que se asegura para el consumo humano, con el compromiso del gobierno estadounidense de que si necesitamos el agua para el consumo humano ellos van a proporcionarla, y que si tenemos una situación de sequía severa también nos van a auxiliar”, explicó el mandatario.

Blanca Jiménez, directora de la Comisión Nacional del Agua dijo que las 13 ciudades fronterizas tienen asegurada el agua para dos meses y para seis si se trasvasa el agua de otros puntos.

Representantes de la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ) y la Comisión Internacional de Aguas Fronterizas de los Estados Unidos han estado trabajando con funcionarios mexicanos durante los últimos meses a medida que el ciclo del Tratado llega a su fin.

“Este acuerdo ayuda a garantizar que las obligaciones de agua se cumplan antes del final de este ciclo, proporcionando un recurso muy necesario para las comunidades de la región”, dijo el gobernador Abbott. “Esta agua es esencial para que los tejanos a lo largo del Río Grande cultiven, proporcionen alimentos y apoyen a los municipios y empresas locales.

Con información de Associated Press