Por Christen A. Johnson Chicago Tribune (TNS)
CHICAGO — Rachael Stewart planea conocer a su segundo hijo en unas cuatro semanas. Ya eligió un nombre, seleccionó a una comadrona y reservó vuelos para que su madre de fuera del estado asista al parto.
Pero ahora, Stewart, quien vive en Chicago, está aceptando el hecho de que muchos de estos “puntos de su lista de deseos” tienen que ser reorganizados, o cancelados, debido a los efectos del coronavirus en los hospitales.
Su comadrona ahora se comunicará por video, y su madre, quien volaría desde Georgia y no estuvo presente la primera vez que Stewart dio a luz, probablemente también se comunicará por ese medio, ya que el Medicine Family Birth Center de la Universidad de Chicago ahora solo permite un visitante en la sala de partos.
“Mucho de lo que esperaba parece que no va a suceder”, comentó Stewart, cuyo marido estará con ella en la sala de partos.
La residente de Riverside, Illinois, Sarah Magner, tiene 30 semanas de embarazo, y dijo que mantiene los dedos cruzados para que algunas cosas cambien para la fecha prevista de parto del 22 de mayo, como la nueva política de trabajo de parto del Elmhurst Hospital que entró en vigor esta semana, indicó.
“El hospital anunció que no habrá visitantes y solo se permitirá a la pareja estar en el trabajo de parto actualmente”, detalló Magner. “Teníamos la intención de tener una comadrona en este parto, así que eso excluiría tener ese recurso para nosotros y ciertamente limitaría el tener que ver al resto de la familia o a nuestro hijo de dos años mientras estamos en el hospital después del nacimiento”.
Tanto Stewart como Magner están sanas y tienen embarazos de bajo riesgo, pero como en la mayoría de los lugares, los hospitales locales están tomando todas las precauciones necesarias para limitar la propagación del COVID-19, especialmente para los más vulnerables.

Un recién nacido en Londres fue diagnosticado con la enfermedad poco después de nacer, informó The Guardian. A la madre del niño también se le diagnosticó el virus; fue hospitalizada antes de dar a luz por lo que los médicos consideraron una neumonía, según el sitio de noticias. Con base en los reportes, las autoridades no saben si el bebé contrajo el virus en el útero o durante el nacimiento. El informe no citó si la madre dio a luz por cesárea.
Un estudio publicado en Lancet en febrero sugirió que la transmisión vertical de COVID-19 de una madre a un bebé en el útero es poco probable. El estudio siguió a nueve mujeres embarazadas en Wuhan, China, durante su tercer trimestre. Cada mujer dio a luz por cesárea, algunas de ellas mostraron síntomas de COVID-19, como fiebre y tos. Todos los bebés del estudio nacieron vivos, y dieron negativo para el virus.
El estudio señala que: “Los hallazgos de este pequeño grupo de casos sugieren que actualmente no hay evidencia de infección intrauterina causada por la transmisión vertical en mujeres que desarrollan neumonía por COVID-19 al final del embarazo”.
La doctora Melissa Simon, ginecobstetra de Northwestern Medicine, dice que aunque se sabe muy poco sobre lo que sucede durante el embarazo en medio del coronavirus, el verdadero problema es el contacto.
“Después de dar a luz, el bebé generalmente se coloca en el pecho de la madre y cerca de la cara de la madre y es ahí donde realmente se produce la transmisión”, detalló Simon. “Así que ahora mismo, es el contacto con el que debemos tomar precauciones después del nacimiento, o también durante la lactancia”.
Simon reconoce que el contacto limitado puede afectar el vínculo afectivo, pero señala que las nuevas mamás pueden seguir interactuando con el bebé siempre que tomen las precauciones adecuadas.
“Sabemos que esto puede afectar las relaciones y el vínculo afectivo, pero mientras se practique una buena higiene, se reducirá cualquier posibilidad de transmisión”, dijo Simon, quien animó a las mujeres a tener esta conversación con su proveedor de atención médica.
Si estás amamantando a un bebé y tienes coronavirus, o la sospecha de tenerlo, Simon sugiere usar un cubrebocas, lavarse las manos y limitar las gotas respiratorias directas hacia el bebé. Si estás extrayéndote leche, asegúrate de que todo tu equipo esté limpio.
“No sabemos cuánto tiempo puede durar el coronavirus en una superficie, especialmente en una como un biberón o cualquier dispositivo de extracción”, señaló Simon. El coronavirus puede vivir en las superficies durante horas o días, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés).
Las mujeres embarazadas solo deben hacerse la prueba del COVID-19 si muestran síntomas del virus, sugirió Simon. Recomienda que se efectúen protocolos de intervención en casa para detectar los síntomas primero, y luego ir al hospital si es necesario. No importa en qué etapa del embarazo estén, dijo, le están dando a todas las mujeres embarazadas la misma información.
“Quiero asegurarme de que las personas que vienen al hospital son las que realmente necesitan ser evaluadas”, señaló Simon.
Si una mujer embarazada muestra síntomas del COVID-19 y tiene un padecimiento crónico preexistente (como diabetes, asma o hipertensión) esas mujeres se convierten en prioritarias, sin importar en qué etapa del embarazo se encuentren.
“Las mujeres embarazadas tienden a tener una respuesta inmunológica disminuida”, expuso Simon, “pero si tienen otros padecimientos que harían su sistema inmunológico más susceptible de no poder luchar, eso puede hacerlas aún más susceptibles a tener más complicaciones por el coronavirus”.
Cree que practicar el aislamiento y distanciamiento social es aún más imperativo para las mujeres embarazadas, pero sabe que puede ser difícil durante una gran transición.
“En el embarazo tienes más posibilidades de sentirte ansiosa o deprimida”, mencionó Simon. “Incluso para las mujeres que acaban de dar a luz en las últimas semanas, es un momento de mucha ansiedad, melancolía y depresión, y todos esos sentimientos son muy válidos. Es muy importante buscar ayuda si te sientes así y estás practicando este distanciamiento social, especialmente en este momento de necesidad”.
Magner dijo que está más preocupada por la salud mental que por la física durante este periodo.
“El aislamiento cuando estás pasando por grandes cambios en la vida lo hace mucho más difícil”, agregó. “Cuando tienes un recién nacido, no sales mucho de casa de todos modos, así que extiende la probabilidad de que pasemos mucho tiempo dentro de nuestras cuatro paredes en los próximos meses”.
Ella tiene planes para ayudar con la potencial soledad y aislamiento, como continuar impartiendo su clase de gimnasia prenatal dos veces por semana, pero en línea.
“Me entusiasma poder conectarme con otras madres que están pasando por lo mismo que yo”, dijo Magner. “Es agradable ser parte de esa comunidad aunque sea virtual”.
Simon insta a las mujeres embarazadas a pedir ayuda si tienen problemas para sobrellevar el aislamiento.
“Por favor, acudan a su proveedor de atención médica si necesitan ayuda y necesitan ponerse en contacto con una línea de atención telefónica o con un trabajador social o alguien con quien hablar”, recomendó Simon. “Podemos hacer eso por ti”.
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