La Alegría de Vivir: Ola de crímenes de odio

Ahora que en muchos lugares la gente está protestando los casos de violencia contra afroamericanos, nos asombra que haya gente capaz de disparar a manifestantes, así de pronto, sin conocer a sus víctimas y de una forma espontánea. Las autoridades lo califican como crímenes de odio, pero hay que buscar en las capas más profundas del comportamiento humano para lograr entender por qué suceden esas cosas. 

Hay personas que en una depresión psicótica no logran entender las consecuencias a sus actos violentos, muchas veces sienten que su situación es intolerable y que no hay más opción que el dejar de existir, o acabar con los causantes de sus problemas, que muchas de las veces son los padres, o conyugues. Se puede catalogar en tres tipos a las personas que no conforman el perfil de este tipo de criminales, personas comunes que han sido capaces de cometer homicidio: los que siendo niños han sufrido todo tipo de abusos, los que presentan algún desorden mental, y los que son peligrosamente antisociales.

Para las personas que desde niños son abusados psicológicamente, de manera verbal y física, a veces hasta sexual, la situación llega a un punto en que ya nada les importa, no temen a la muerte, ni la propia ni la de los demás.

Las personas que presentan alguna enfermedad mental, raramente llegan a matar, pero si llegan a ese extremo es por estar totalmente desconectados de la realidad, han sido tratados y se sienten defraudados por diversos tratamientos fallidos, cuando sus casos son documentados, casi nunca son llevados ante la justicia pues son incapaces de comprender lo que sucede a su alrededor. 

El último caso es de gente que aun siendo jóvenes, ya presentan conductas antisociales, no sienten remordimiento alguno, su situación familiar puede ser estable y sus padres pueden ser los más dedicados y amorosos, pero eso no importa, esta clase de personas antisociales tienden a menospreciar a sus semejantes, no les interesa nada más que ellos mismos, estos casos son los más explotados por la prensa sensacionalista por las razones tan frívolas que tienen para explicar sus actos, por ejemplo el ser despedidos y no poder volver a un sitio de trabajo, o porque alguien les ha dado un “cerrón” manejando y ha desestabilizado la marcha de su coche, o simplemente la oportunidad de encontrarse a solas con una posible víctima indefensa.

Como sociedad debemos aprender a ver con compasión a las personas que llegan a cometer este tipo de crímenes, pues generalmente llegan a hacerlo después de años de soportar abusos, bajo condiciones que los ciegan a tal punto de no ver más que un túnel negro que distorsiona su percepción del mundo y las personas que lo rodean. A parte de enfrentar a la justicia, ya ellos tendrán que enfrentar la realidad y las consecuencias de sus actos, incluso enfrentado la pena de muerte si el crimen que han cometido así lo amerita.

Debemos tener en nuestras oraciones a las familias que han resultado agredidas por ellos, para que logren superar esos sentimientos de ira y enojo contra los agresores, y aunque no será nada fácil que logren perdonar a quienes les han arrebatado a un ser querido y les han robado la normalidad y tranquilidad de sus hogares, oremos por que logren encontrar paz y sosiego, que su espíritu se llene de luz al recordar a su ser querido y puedan seguir adelante, haciendo el bien en su nombre.

¡Vive un día a la vez!…ignite the moment!…y recuerda que Dios te ama y yo también.

Mons. Juan Nicolau

Mesquida, Ph. D. STL

Es psicoterapeuta familiar y consejero profesional.