Nidia Latigo, de 46 años, ha sido maestra durante 15 años. Actualmente en la primaria Hudson, enseña lectura y estudios sociales de cuarto grado. A pesar de los desafíos del trabajo y el caos que viene con la transición de este año al aprendizaje virtual, dice que los estudiantes significan mucho para ella.

“Esta es una vocación para mí. Voy a trabajar todos los días, me levanto todos los días y no me quejo. Yo amo lo que hago. Me encanta ayudar a los niños. Me encanta estar en el aula”, dijo sobre su trabajo.

Latigo fue una de los primeros maestros del Distrito Escolar Independiente de Brownsville en brindar instrucción en el hogar a los estudiantes durante la escuela de verano — una tarea que inició en los casos en donde los estudiantes tenían recursos limitados, dijo.

“Nos sentimos bombardeados cambiando el juego de repente, pasando del aula al aprendizaje remoto, realmente metiéndonos en la tecnología para enseñar a nuestros niños. Fue caótico y estresante a veces, pero lo logramos”, dijo Latigo sobre la transición la primavera pasada.

Ella y otros instructores se han encargado de asistir a capacitaciones aquí y allá, trabajando fuera del aula para recopilar la mayor cantidad de información posible a fin de facilitar un comienzo sin problemas del año escolar.

“Los padres están estresados con todo esto. Como profesores, tenemos que intentar que funcione. Les pedimos paciencia y flexibilidad. La tecnología es maravillosa, pero a veces puede sacar lo mejor de nosotros”, dijo Latigo.

“Simplemente tenemos que ser muy, muy, muy flexibles. Mis estudiantes son mi prioridad y haré todo lo que tenga que hacer para asegurarme de que tengan éxito y que tengan todos los recursos que necesitan”.

Algunos estudiantes esperan un segundo envío de dispositivos a BISD para poder participar en las clases según sea necesario. Latigo tiene una familia con cinco hijos que actualmente comparten un dispositivo emitido por el distrito — hice algo, hice algo bien y marqué la diferencia”, resaltó Latigo.

“Y realmente puedo relacionarme con mis estudiantes. Algunos de nuestros niños tienen recursos muy limitados. Al crecer, yo misma era pobre. Puedo relacionarme con ellos y hablar con ellos; Puedo llegar a su nivel y realmente la afinidad por ellos. Y los padres también”.

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