Miles son evacuados previo a llegada de huracán Laura

Por JOHN MONE y STACEY PLAISANCE Associated Press

NUEVA ORLEANS — En la evacuación más grande de Estados Unidos durante la pandemia de coronavirus, más de medio millón de personas recibieron el martes la orden de desalojar la costa del país en el Golfo de México mientras el huracán Laura se aproxima. Los meteorólogos señalaron que el meteoro podría azotar Texas y Luisiana con feroces vientos, fuertes inundaciones y con el poder para empujar el agua de mar tierra adentro.

Más de 385.000 personas recibieron instrucciones para evacuar las ciudades texanas de Beaumont, Galveston y Port Arthur, y otras 200.000 recibieron la orden de abandonar las tierras bajas del suroeste de Luisiana, donde los meteorólogos dijeron que una marejada ciclónica de alrededor de 4 metros (13 pies) de altura, coronada por olas, podría sumergir comunidades enteras.

El Centro Nacional de Huracanes (NHC por sus siglas en inglés) proyectó que Laura podría obtener energía de las aguas cálidas del Golfo de México y adquirir fuerza de huracán de categoría 3 antes de tocar tierra firme el miércoles por la noche o jueves por la mañana, con vientos de aproximadamente 185 kilómetros por hora (115 millas por hora).

“Las aguas están lo suficientemente cálidas para ayudar a la formación de un huracán de categoría 3 o más. Las aguas son muy cálidas donde se encuentra la tormenta ahora y así estarán durante toda su trayectoria hacia el norte hasta la costa del golfo”, comentó Ed Rappaport, subdirector del NHC.

Se tenía previsto que las aguas oceánicas se internen en tierra firme a lo largo de más de 720 kilómetros (450 millas) de la costa, desde Texas hasta Mississippi. Se emitieron alertas de huracán desde San Luis Pass, Texas, hasta Intracoastal City, Luisiana. También había advertencias de marejada ciclónica desde Port Arthur, Texas, hasta la desembocadura del río Mississippi.

Las evacuaciones podrían crecer aún más si la trayectoria de la tormenta da un giro hacia el este u oeste, comentó Craig Fugate, exdirector de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias.

Las autoridades instaron a la gente a quedarse con familiares o en habitaciones de hotel para evitar la propagación del COVID-19. Los autobuses contarán con equipo de protección y desinfectante, y trasladarán a menos pasajeros para mantener un distanciamiento social, señalaron las autoridades de Texas.

La tormenta también representaba una amenaza para una parte importante de la industria energética de Estados Unidos. Las refinerías de petróleo y las plantas de gas natural licuado de la región podrían cerrar, y el gobierno dijo que los trabajadores fueron retirados de más del 40% de las 643 plataformas que normalmente cuentan con personal en el Golfo de México.

Laura se ubicaba a 845 kilómetros (525 millas) al sureste de la ciudad Lake Charles, Luisiana, el martes por la tarde. Se movía al noroeste a 26 km/h (16 mph). Sus vientos máximos sostenidos eran de 120 km/h (75 mph).

Laura provocó la muerte de 20 personas en Haití y de otras tres en República Dominicana, donde dejó sin electricidad a los habitantes y causó fuertes inundaciones. Los fallecimientos, según se informó, incluyen el de una niña de 10 años cuyo hogar fue impactado por un árbol y los de una madre y su pequeño que fueron aplastados por una pared que colapsó.

Hasta 38 centímetros (15 pulgadas) de lluvia podrían caer en algunas partes de Luisiana, comentó Donald Jones, meteorólogo del Servicio Nacional de Meteorología en Lake Charles, Luisiana.

Por otra parte, Marco, un sistema que se acercó a tierra firme antes que Laura, se debilitó el martes a un remanente frente a la costa de Luisiana. Imágenes satelitales mostraron un cúmulo de nubes desorganizado.

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Plaisance reportó desde Stephensville, Luisiana. Los periodistas de The Associated Press Juan Lozano en Houston; Jeff Martin en Marietta, Georgia; Seth Borenstein en Kensington, Maryland; Melinda Deslatte en Baton Rouge; Kevin McGill en Nueva Orleans; Jay Reeves en Birmingham, Alabama; Evens Sanon en Puerto Príncipe, Haití; Cathy Bussewitz en Nueva York; y Paul Weber en Austin, Texas, contribuyeron a este despacho.