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Joya Marina

Una isla con muchas caras

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Posted: Wednesday, November 27, 2019 2:24 pm

Hay varias formas de conocer la Isla del Padre, que se localiza en la costa del Golfo de México, a unos 40 kilómetros de la frontera con México.

Para muchos jóvenes, abril y marzo son los meses preferidos, pues es uno de los destinos ideales para pasar el spring break.

En esos días es posible ver a los viajeros tomando clases. Sí, pero de castillos de arena.

Profesores y expertos de esta materia sobran. No en balde, la isla es sede de un concurso internacional de castillos de arena, que se realiza desde hace más de 30 años.

Otros juegan voleibol de playa, desafían a la gravedad en paracaídas o realizan diversas actividades en el mar, desde kiteboarding hasta recorridos a bordo de “bananas”. No faltan los tours en pequeñas embarcaciones para conocer esa parte del Golfo y ver la diversa fauna marina que habita la zona.

También se puede recorrer la isla a través de sus dos avenidas principales, paralelas a lo largo de la zona: Gulf Blvd. y Laguna Blvd.

Es sencillo, una de estas avenidas da al lado de la Laguna Madre, y la otra, al del Golfo de México.

Para hacer el recorrido por tierra hay varias opciones de transporte: como rentar un jeep, una bici o un carrito de golf, sobre todo de estos últimos hay muchas tiendas que ofrecen el servicio. Y si no, siempre está la opción del Metro o la de un autobús con una ruta que recorre la isla, y otra que cruza el Queen Isabella Memorial Bridge hacia el Puerto Isabel, para volver a la parte continental.

Muy probablemente, los viajeros que decidan visitar el destino en otra fecha que no sea el spring break o el verano, lo hallarán mas vacío. Así que hay que gozar de restaurantes como The Painted Marlin Grill, cuya especialidad son pescados y mariscos frescos de la zona.

Una alternativa más para conocer la otra cara de la Isla, la Laguna Madre, es a bordo de un catamarán.

La velocidad es baja, todo está en sintonía para ofrecer un recorrido relajado a los cerca de 40 pasajeros de muy variados perfiles: parejas, grupos de amigos y familias.

Tan pronto se enciende el motor de la embarcación, en la parte trasera el chef comienza a preparar los alimentos: camarones asados, carne tipo discada regia, ensalada y tortillas, además de fruta como postre. Cada quien lleva su propia bebida.

Al parecer esto no es sorpresa para varios, que sacan de sus hieleras desde refrescos hasta botellas de champaña, vinos y más.

Partimos a las 18:00 horas. La idea es ver el atardecer mientras navegamos por la laguna, y escuchamos a un cantante que, acompañado de su guitarra, ameniza el tranquilo y bello recorrido.

Pasamos por bares situados a la orilla de la laguna y adornados con focos colgados uno tras otro, con barandales de madera, por casas y pocos condominios de no más de cuatro pisos. En algunos puntos hay franjas de arena, en otros, pequeñas islas custodiadas por aves silvestres.

Llega el atardecer, el cielo se torna rojizo y va bajando el sol hasta perderse tras la franja de agua que divisamos; el clima es cálido, no se necesita suéter y la brisa es refrescante.

Seguimos navegando hasta llegar al límite de la laguna, una “U” natural de tierra poblada por más casas, varias con la bandera texana en sus exteriores. Es ahí donde el capitán da la vuelta para volver al embarcadero.

El paisaje no tiene desperdicio. Dos horas y media después estamos de vuelta en el punto de donde partimos y donde ahora toca una banda de covers. Es miércoles y la Isla del Padre parece no tener sueño ni prisa: ya es el viajero quien decide.

A bordo del catamarán

Southern Wave ofrece los recorridos por toda la bahía de la Laguna Madre para observar el atardecer.

Costo: 45 dolares Duración: 2.5 horas www.sailspi.com

Sea Turtle INC.

En la Isla del Padre también puedes visitar este centro, que fue fundado en 1977 por la señora Ila Loetscher, su misión es rehabilitar a tortugas heridas o enfermas (atienden a más de 500 al año), contribuir a la educación ambiental de los visitantes y apoyar en programas de conservación de estos animales. Principalmente reciben tortugas lora, una especie que se considera endémica porque sólo anida ahí y en Laredo. Uno de sus habitantes es Gerry, una tortuga que tiene 28 años y que llegó a Sea Turtle desde pequeño, por eso vive de manera permanente ahí; el promedio de vida de una tortuga es de 80 años, así que hay tiempo para ir a conocerlo. Visite la página wwww.seaturtleinc.org. para más información.

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