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Comparte más que su cuarto de universidad
QUERIDA ABBY: Llegué a mi residencia de estudiante para escuchar que mi compañero de cuarto estaba teniendo sexo en el baño. Inmediatamente le llamé a mi novia para ver si quería salir conmigo. Tan pronto había terminado de marcar su número escuché el timbre del celular de ella salir del baño. Era ella.
Apagué mi celular, abandoné el cuarto y pasé la noche con un amigo. ¿Por favor dígame si hice lo correcto? ¿Ahora que hago? - ENGAÑADO EN TORONTO
QUERIDO ENGAÑADO: Siento mucho que usted se haya marchado. Debió de haber ordenado una pizza y haber invitado a varios verdaderos amigos a que lo acompañaran para que estuvieran ahí cuando los dos salieran del baño.
Esto es lo que debe de hacer ahora: Dígale a su novia que el romance con ella es historia, y comience a buscar un compañero de cuarto que tenga suficiente carácter e inteligencia para saber sus límites.
QUERIDA ABBY: Estoy en shock de lo que mis pequeños hijos me cuentan que han escuchado cuando una de las madres del grupo de "viajes en coche compartidos" platican en el celular cuando van con los niños en camino a la escuela y en camino de regreso a casa. Los teléfonos celulares le han abierto todo un nuevo mundo de adultos a los niños.
Mis hijos han escuchado a algunas madres hablar mal de las maestras, de otros padres, y de algunos compañeritos de escuela. También han tenido que escuchar pleitos de adultos, el cual no es ningún asunto de ellos. En un caso extremo, mi hijo tuvo que escuchar a una de estas madres desconsideradas relatar las circunstancias del fallecimiento repentino del padre de éste. ¿Se puede usted imaginar que tan doloroso fue esto?
Padres, por favor recuerden que estos niños son pequeños con grandes oidos y escuchan todo lo que ustedes dicen! - CUELGUEN EN COLUMBIA, S.C.
QUERIDA CUELGUEN: Gracias por escribir. Aunque estoy muy tentada a usar su carta como otro motivo por el cual se debe prohibir el uso de teléfonos celulares y otros aparatos electrónicos mientras maneja, ningún estado puede hacer una ley en la cual los cuidadanos tengan que usar el sentido común.
QUERIDA ABBY: Por favor advierta a todas esas pobres almas confiadas que nunca deben de dar su claves personales - nunca.
Trabajo en una oficina con aproximadamente 20 personas, la mayoría son mujeres de mediana edad las cuales están pasando por divorcios. He notado una tendencia perturbadora - el ciberacoso. Varias de estas mujeres usan las claves personales que se les confiaron en el pasado cuando la relación era buena, para obtener acceso a información personal.
Una mujer accesa la información bancaria de su esposo para que ella y las otras se burlen de cómo está batallando económicamente para sobrevivir. Otra de ellas tiene las claves del correo electrónico de su ex-marido y las de Facebook y se deleita en contarle a las demás sobre los mensajes que le deja la novia cuando están enojados. Lo último es usar las claves para espiar las cuentas en línea de servicios para encontrar pareja.
Dígale a sus lectores que resguarden sus claves personales. Que no compartan sus claves, no importa cuánto confíen en esa persona. Pero si deciden compartir, si esa relación llegara a terminar, que cambien entonces cada una de ellas. - NO LO PUEDE CREER EN CONNECTICUT
QUERIDA NO LO PUEDE CREER: Estoy segura que su carta va a causar que algunos lectores de ambos sexos piensen dos veces antes de compartir sus claves. Nunca puede ser uno demasiado cuidadoso cuando se trata de compartir información personal. Revelar su clave personal es como darle a alguien la llave de su casa, caja de seguridad y su diario.
Abby es escrita por Abigail Van Buren, también conocida como Jeanne Phillips, y fue fundada por su madre Pauline Phillips. Escriba a Querida Abby accediendo al portal www.DearAbby.com o dirigiendo su correspondencia al P.O. Box 69440, Los Angeles, CA 90069.







