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Obesidad aumenta el riesgo de infertilidad
El tejido graso se metaboliza mal e impide el embarazo: expertos
CIUDAD DE MEXICO - La obesidad en la etapa reproductiva femenina puede afectar su ovulación, por lo que es probable que la madre no logre embarazarse y en caso de que ya lo esté, su exceso de peso provocará serios problemas contra su salud y la del bebé.
Un estudio reciente del Instituto Nacional de Ciencias Ambientales de la Salud (National Institute of Environmental Health Sciences) de Estados Unidos sugiere que un sobrepeso de 10 kilos incrementa el riesgo de infertilidad en un 10 por ciento.
Según otra investigación publicada en la versión cibernética de la revista Reproducción Humana (Human Reproduction), cuando ambos miembros de la pareja son obesos, tienen tres veces más dificultades para concebir que si tuvieran un peso normal.
"Si la obesidad es causa de una subfertilidad (cuando se tarda más de doce meses en concebir) y si la epidemia de obesidad continúa, esta reducción de la capacidad de reproducción puede convertirse en un problema grave de salud pública", afirma la revista.
En charla con Notimex, los especialistas mexicanos José Manuel Septién Guevara, afiliado al Colegio Americano de Obstetras, y Norberto Plascencia, ginecólogo radicado en el estado de Querétaro, coinciden con los resultados de por lo menos el primer estudio.
"Cuando la mexicana tiene sobrepeso, el tejido graso metaboliza las hormonas de manera inadecuada y esto impide el embarazo", declara Plascencia, integrante de la Academia Mexicana de Cirugía.
Sin embargo, en su opinión, al menos en México, la mayor causa de infertilidad de la mujer no es la obesidad sino la falta de ovulación y cuando las Trompas de Falopio están obstruidas a causa de infecciones de transmisión sexual.
Aunque no sea la causa principal, la irregularidad en el ciclo menstrual es responsable del alto índice de infertilidad, en lo que coincide con las dos investigaciones realizadas fuera de México, el segundo país con mayor índice de obesidad, después de Estados Unidos.
Y Septién Guevara abunda: como la gran mayoría de mexicanas obesas son resistentes a la insulina, "en ocasiones" ello provoca que los ovarios funcionen mal, lo que impide que se embaracen.
En efecto, es común que la mujer obesa no presente un ciclo menstrual normal (cada 26 o 32 días), pues el exceso de peso altera la función reproductiva, ocasiona que los ciclos sean irregulares, impredecibles, prolongados e incluso que desaparezcan.
Si ya está embarazada, puede desarrollar diabetes, várices y dificultad para respirar, así como sufrir un aborto espontáneo o infecciones post-parto, pero es incierto que la madre obesa tenga predisposición a la hipertensión arterial con preeclampsia y eclampsia.
En muchos casos, el exceso de grasa corporal dificulta la visualización del feto por ultrasonografía, llegándose a la confirmación del embarazo por ecografía o los test habituales, ya que con el examen del abdomen es imposible palpar al bebé.
El aumento del apetito que en general se produce durante el embarazo contribuye aún más con sobrepeso o puede también ser su generador. Como ello suele persistir luego del parto, no es raro que la obesidad se produzca luego de embarazos sucesivos.
En el bebé, el exceso de peso de la madre puede provocar malformaciones, riesgo de neonatos de peso aumentado y niños, desde los siete años, con tendencia a la obesidad crónica.
Los expertos recomiendan mejorar los hábitos alimenticios e incluir frutas, vegetales y productos de grano entero en la dieta diaria, así como leche descremada y quesos sin grasa. Y por supuesto, practicar ejercicio de manera regular.
Y concluyen que es importante perder peso antes del embarazo, pero con eliminar cinco por ciento del total es suficiente.








