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Cuando la envidia nos alcanza
Conoce el por qué criticamos más que ellos
CIUADAD DE EMXICO -Suele ser cotidiano observar cómo una mujer 'escanea' a otra sin contemplación alguna, de un sólo vistazo ya checó si el color de sus zapatos combina con su bolsa, y si la minifalda que trae no le asoma por 'casualidad' unas várices, ¿Será que la envidia las lleva de la mano para criticar a las personas de su mismo género?...
La sicóloga Mónica Ruiz explicó que hacerlo es una conducta que se ha adoptado por siglos, ya que son los padres quienes enseñan a hombres y mujeres por igual a reprimir algunos de sus sentimientos.
"La rivalidad entre mujeres sí es reconocida por la sabiduría popular, pero de repente cae en una generalización como si fuera únicamente de ellas; la rivalidad es un sentimiento humano, un complejo que implica muchos sentimientos, emociones y acciones y ocurre en hombres y mujeres.
"Hay una agresividad despiadada entre mujeres y que lo que subyace son deseos profundos de cada una, y así como el hombre basa su funcionamiento mental sobre el poder (tener el coche más grande, el que jala más, el mejor sueldo o puesto, etcétera), el deseo de la mujer siempre es ser la elegida frente a cualquier situación, ser la importante y la que toman en cuenta sobre cualquier otro, sea del sexo que fuese", explicó Ruiz.
La necesidad de ser la número uno en todo o la que todos envidien por cualquier razón es de vital importancia para la supervivencia.
"A las mujeres se les decía que no pegaran, pero para esconder la fase agresiva que es completamente humana en todos, se tiene que hacer algo, entonces creo que eso sí determina que al guardar la apariencia agresiva las mujeres sean súper despiadadas con todos o especialmente duras cuando estamos compitiendo con otras mujeres en el ámbito que sea.
Las consecuencias
Una de las consecuencias de las envidias en ocasiones es el no obtener nada tras la destrucción del otro.
"Si critico a alguien que trae unos zapatos que me encantan, la critico porque lo que me gustaría es estar en esos zapatos, en ese vestido y en ese cuerpo porque lo que me está molestando es que los demás la estén volteando a ver y que sea ella la elegida sobre mí", aclaró la especialista.
Así que la mejor forma de superar esta actitud que se da a cualquier edad, inclusive entre hermanas, es tratar de admitir que no todos somos iguales y que siempre habrá al menos una cualidad en nosotros que sea reconocida sobre los demás.
Así lo dijo
"Tuve una paciente que me decía que tuvo que convertirse en la simpática porque su hermana era la bonita, y es increíble cómo hasta en la propia familia puede darse la rivalidad.
Mónica Ruiz,
Sicóloga.








