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El cantante ayudó a sobresalir a Pedro Fernández, Pablo Montero y a su ‘Potrillo'
MONTERREY, México - Quizá para muchos artistas no es fácil mantenerse en el camino de la música. Tal vez porque no aplican el secreto que a Vicente Fernández lo ha mantenido en la preferencia del público durante casi 41 años de carrera: la única competencia a la que tiene que enfrentarse es así mismo.
Ese mismo consejo se lo heredó a su hijo Alejandro, quien debutó en los escenarios en 1992 con un disco homónimo y a la fecha ha logrado seguir los pasos de su famoso padre, conquistando cada lugar en donde se presenta.
"Yo quisiera que Alejandro siempre estuviera a la par que yo (en lo profesional), pero él a veces está más arriba, a veces estoy yo, pero no estamos compitiendo, lo primero que le dije a mi'jo fue: ‘Hijo, tú no compitas con nadie, compite contigo mismo', yo igual", contó el intérprete de "Para Siempre".
"Cuando me dicen: ‘¿Quién es tu competencia más grande?', yo les digo ‘Vicente Fernández'. Tengo que superarme día a día.... y a contrarreloj", dijo refiriéndose a que a sus 68 años de edad, ya no es un jovencito.
Así como apoyó a su "Potrillo", quien comenzó su carrera abriendo sus palenques, Vicente ha apadrinado a lo largo de su trayectoria a otras figuras del medio ranchero.
Algunos son: Martín Cuevas, a quien se encargó de bautizar con el nombre artístico de Pedro Fernández; también estuvo cerca de Pablo Montero, y recientemente fue el productor del primer álbum ranchero de Cristian Castro titulado Indomable.
"Pedro es mi ahijado, al principio creían que era mi hijo", recordó el cantante.
"Me acuerdo que hace muchos años me lo llevaron a un palenque, lo escuché y le dije: ‘Si te oyen cantar (en el palenque), me das en la torre, cantas muy bonito, lo malo es que mañana nadie se va a acordar de ti'. Le di órdenes a la representante que tenía, que se llamaba Chucha, le dije: ‘Llévalo mañana con el presidente de la compañía para que le haga un LP".
Cuando le preguntó a ese niño cómo se llamaba, Vicente consideró que no era un buen nombre artístico.
"Le digo ¿cómo te llamas?, dijo ‘Martín Cuevas'. ‘¡Ay, no!, tienes un nombre de la fregada', te vas a llamar Vicente por mí y Infante por Pedro, pero no me sonó. Le dije: ‘mejor te vas a llamar Pedrito por lo chiquito y Fernández por mí'", afirmó.
Montero, agregó Chente, quiso ser cantante ranchero porque desde niño lo vio a él desarrollarse en los escenarios.
"Él (Pablo) es hijo de un compadre mío, un hermano de él (Oliver) es ahijado de bautizo de Cuca (su esposa) y mío. Es cantante porque creció oyéndome cantar, a mí me ve como su padre, soy su ídolo, él me lo comentó", expresó.
Hace unas semanas, en el programa Noche de Estrellas que conduce Yuri, Vicente cantó a dueto con Montero el tema "Perdón", el mismo que grabó hace años al lado de su hijo Alejandro.
A Cristian no sólo le produjo el álbum Indomable, también le enseñó cómo ser un buen ranchero.
"A mí se me hizo muy buen disco el de Cristian, pero yo no puedo mandar en la gente (si lo acepta o no) nomás porque yo se lo hice", dijo Chente.
Además de ser su padrino en lo musical, Cristian, lo mismo que Montero ve en Vicente a un padre y lo llama de cariño "Mi general".
"Cristian me respeta como si fuera ‘El Loco' (Manuel Valdés), como si fuera su papá, cuando va a mi rancho (Los Tres Potrillos) se queda siete u ocho días. Lo enseñé a montar, le dije: ‘Así se ensilla el caballo; esto se llama nopal; esto maguey, pa' que sepas lo que es ser ranchero", recordó.








